La celulitis es extremadamente frecuente y puede aparecer incluso en personas delgadas, deportistas o con un peso estable. No es simplemente “grasa acumulada” ni desaparece necesariamente adelgazando.
Para entender cómo mejorarla, primero hay que saber qué está creando esos hoyuelos y si, además, existe flacidez, grasa localizada o retención de líquidos. Aunque a simple vista puedan parecer problemas parecidos, no tienen exactamente el mismo origen ni se tratan de la misma forma.
En este artículo hablamos de celulitis estética o piel de naranja. La celulitis infecciosa es una condición completamente diferente: se trata de una infección de la piel que puede provocar enrojecimiento, calor, dolor, inflamación y fiebre y que necesita valoración médica.
¿Qué es la celulitis? Respuesta rápida
La celulitis estética es una alteración del relieve de la piel que produce hoyuelos, pequeñas depresiones y un aspecto irregular conocido como piel de naranja, especialmente en zonas como muslos, glúteos y caderas.
Su aparición está relacionada con la forma en la que interactúan la piel, el tejido adiposo y los septos o bandas fibrosas que conectan la piel con tejidos más profundos. Cuando algunas de estas fibras tiran hacia abajo mientras el tejido subcutáneo ejerce presión hacia arriba, pueden aparecer las irregularidades características.
Por eso, la celulitis no es una enfermedad ni implica necesariamente tener sobrepeso. Puede aparecer en cuerpos y composiciones corporales muy diferentes.
| Lo que ves | Puede estar relacionado con | ¿Es exactamente celulitis? |
|---|---|---|
| Hoyuelos o depresiones | Septos fibrosos + tejido subcutáneo | Sí, es uno de sus patrones característicos |
| Piel poco firme | Flacidez | Puede acompañarla y hacerla más visible |
| Volumen localizado | Tejido adiposo | Puede coexistir, pero no es lo mismo |
| Piernas hinchadas | Edema o retención de líquidos | Puede empeorar el aspecto de la zona |
| Piel roja, caliente y dolorosa | Posible infección | No hablamos de celulitis estética |
Esta diferencia es importante porque no todo lo que vemos como “piel irregular” tiene el mismo origen. Una persona puede presentar principalmente celulitis, mientras que otra puede tener celulitis junto con flacidez, grasa localizada o retención. Y eso cambia mucho la forma de plantear un tratamiento.
Celulitis, grasa localizada, flacidez y retención: no son lo mismo
Aunque muchas veces aparecen en la misma zona y pueden hacer que la piel se vea más irregular, celulitis, grasa localizada, flacidez y retención de líquidos no son el mismo problema.
De hecho, pueden coexistir. Una persona puede tener celulitis y, al mismo tiempo, cierta flacidez o acumulación de grasa en muslos y glúteos. También puede notar las piernas más hinchadas por retención de líquidos. Por eso, antes de plantear cualquier tratamiento, es importante identificar qué está influyendo realmente en el aspecto de la piel.
Celulitis
La celulitis se reconoce principalmente por los hoyuelos, depresiones y el aspecto irregular de la piel.
No depende únicamente de la cantidad de grasa, sino de cómo se relacionan el tejido adiposo, la piel y las bandas fibrosas que existen bajo ella. Por eso puede aparecer incluso en personas delgadas o con un porcentaje de grasa bajo.
Grasa localizada
La grasa localizada hace referencia a una acumulación de tejido adiposo en determinadas zonas, como abdomen, cartucheras, muslos o glúteos.
Puede aportar más volumen o modificar el contorno corporal, pero no tiene por qué producir los hoyuelos característicos de la celulitis.
Esto es importante porque reducir grasa localizada no significa automáticamente eliminar la piel de naranja. En algunas personas puede mejorar el aspecto general de la zona, pero si el componente principal son las bandas fibrosas o la calidad de la piel, los hoyuelos pueden seguir siendo visibles.
Flacidez
La flacidez aparece cuando la piel pierde firmeza, elasticidad y capacidad para mantenerse tensa.
No es celulitis, pero puede hacer que se vea más. Cuando la piel está menos firme, las irregularidades del tejido que hay debajo pueden hacerse más evidentes.
Por eso, en algunas pacientes no basta con trabajar únicamente la celulitis: también puede ser necesario valorar la calidad y firmeza de la piel.
Retención de líquidos
La retención de líquidos puede provocar hinchazón, sensación de pesadez o aumento temporal del volumen, especialmente en piernas y tobillos.
Puede hacer que el tejido se vea más congestionado y que la piel de naranja resulte más evidente, pero no explica por sí sola la aparición de celulitis.
Diferenciar estos problemas es fundamental porque no existe un único “tratamiento anticelulítico” válido para todo el mundo. Si predominan los hoyuelos, la flacidez, el volumen o el edema, el enfoque puede ser diferente.
Por qué aparece la piel de naranja
La piel de naranja no aparece por una única causa. La celulitis es un fenómeno en el que intervienen la estructura del tejido bajo la piel, la distribución de la grasa, la calidad cutánea y la predisposición individual.
Por eso, dos personas con una composición corporal parecida pueden tener una cantidad de celulitis muy diferente.
Septos fibrosos y tejido adiposo
Debajo de la piel existen bandas de tejido conectivo, conocidas como septos fibrosos, que unen la piel con estructuras más profundas.
En determinadas zonas, estas bandas pueden tirar de la piel hacia abajo mientras el tejido adiposo ejerce presión hacia arriba. Esa combinación produce las pequeñas depresiones y relieves que vemos como piel de naranja.
Por eso, la celulitis no es simplemente grasa acumulada. El relieve depende también de cómo está organizado ese tejido y de la tensión que ejercen esas bandas fibrosas.

Genética y hormonas
La predisposición genética también influye. Hay personas que desarrollan celulitis con mucha facilidad y otras que apenas la presentan aunque tengan características corporales similares.
Las hormonas también parecen tener un papel, especialmente porque la celulitis es mucho más frecuente en mujeres. Pero esto no significa necesariamente que exista un problema hormonal o que las hormonas estén “mal”.
En la mayoría de los casos hablamos de una predisposición normal del organismo, no de una alteración hormonal que haya que corregir.
Edad y calidad de la piel
Con el paso del tiempo, la piel puede ir perdiendo parte de su elasticidad, firmeza y grosor.
Cuando esto ocurre, las irregularidades del tejido que hay debajo pueden hacerse más visibles. Por eso, una celulitis que antes apenas se notaba puede comenzar a apreciarse más con los años.
También explica por qué en algunas pacientes el problema no es únicamente la celulitis, sino una combinación de piel de naranja y flacidez.
Peso y estilo de vida: influyen, pero no lo explican todo
El peso corporal puede influir en cuánto se aprecia la celulitis, pero no es su única causa.
Una mayor cantidad de tejido adiposo puede hacer que algunas irregularidades se vean más, mientras que perder peso puede mejorar su aspecto en determinadas personas. Pero adelgazar no garantiza que los hoyuelos desaparezcan.
De hecho, una persona delgada, deportista y con hábitos saludables puede seguir teniendo celulitis.
El ejercicio, mantener un peso estable y una alimentación equilibrada pueden ayudar a mejorar el tono muscular, la composición corporal y el aspecto general de la piel, pero no eliminan necesariamente la estructura responsable de la piel de naranja.
¿Existen diferentes tipos de celulitis?
En medicina estética se utilizan términos como celulitis blanda, compacta, edematosa o mixta para describir cómo se presenta el tejido y qué características predominan en cada caso.
Estas categorías pueden ayudarnos a orientar la valoración, pero no debemos entenderlas como compartimentos completamente separados. Una misma persona puede presentar características de más de un patrón, y además pueden coexistir flacidez, grasa localizada o retención de líquidos.
Celulitis blanda
La celulitis blanda suele aparecer en un tejido con menor firmeza y más movilidad.
La piel puede presentar irregularidades visibles y acompañarse de cierta flacidez, especialmente en zonas como muslos, glúteos o brazos.
En estos casos, al valorar el tratamiento no solo nos interesa la piel de naranja, sino también cómo está la firmeza del tejido.
Celulitis compacta o dura
En la celulitis compacta, el tejido suele sentirse más firme y adherido, y los hoyuelos pueden aparecer incluso cuando la piel está tensa.
Es habitual encontrarla en personas jóvenes o con buen tono muscular, lo que demuestra una vez más que tener una musculatura firme no impide necesariamente que aparezca celulitis.
Aquí el componente fibroso puede tener bastante protagonismo en el aspecto de las depresiones.
Celulitis edematosa
En algunos casos, la piel de naranja se acompaña de hinchazón, pesadez o mayor retención de líquidos en la zona.
En este patrón, además de valorar la celulitis propiamente dicha, es importante observar si existe un componente de edema que esté haciendo que el tejido se vea más congestionado.
Eso no significa que la retención de líquidos sea la causa única de la celulitis, sino que puede coexistir con ella y hacer que su aspecto sea más evidente.
Celulitis mixta
Es la forma más habitual: en una misma persona conviven zonas de celulitis compacta y zonas más blandas, a veces con un componente de edema. Por ejemplo, hoyuelos firmes en los muslos y una piel más laxa en los glúteos.
La clave está en no quedarse únicamente con una etiqueta. Más que decidir si una celulitis es “blanda” o “dura”, lo importante es identificar qué características predominan realmente en esa piel para poder plantear un tratamiento más preciso.
Cómo saber qué está predominando en tu caso
Antes de decidir un tratamiento, necesitamos saber qué parte de la irregularidad procede de los hoyuelos, cuánto influye la firmeza de la piel y si además existe volumen o edema.
A simple vista, dos casos de celulitis pueden parecer muy parecidos. Sin embargo, cuando valoramos el tejido de cerca, podemos encontrar diferencias importantes en profundidad, distribución, firmeza y calidad de la piel. Y esas diferencias son las que nos ayudan a decidir qué enfoque puede tener más sentido.
Qué observamos en la valoración
Durante la valoración nos fijamos en cómo se ve y cómo se comporta la piel, no únicamente en si existe o no piel de naranja.
Analizamos dónde aparecen los hoyuelos, si son superficiales o más marcados, cómo cambia el aspecto al tensar o comprimir la piel y si existe además flacidez, volumen localizado o sensación de hinchazón.
También observamos la calidad general de la piel, su firmeza y cómo se distribuye la irregularidad en zonas como muslos, glúteos, caderas o abdomen.
Todo esto nos ayuda a entender qué componente tiene más peso en ese caso concreto.

Por qué dos celulitis parecidas pueden necesitar tratamientos distintos
Porque el aspecto final puede ser parecido, pero el origen predominante no tiene por qué serlo.
Una paciente puede tener hoyuelos muy marcados sobre una piel bastante firme, mientras que otra puede presentar una piel de naranja más difusa acompañada de flacidez y pérdida de calidad cutánea. En otro caso, además, puede existir un componente de edema que haga que la zona se vea más congestionada.
Por eso, utilizar el mismo tratamiento para cualquier tipo de celulitis sería simplificar demasiado.
Lo importante es identificar qué queremos mejorar exactamente y elegir el tratamiento en función de ese objetivo, no únicamente porque una tecnología esté etiquetada como “anticelulítica”.
¿Se puede eliminar la celulitis por completo?
No es realista prometer que la celulitis desaparecerá para siempre. Los tratamientos pueden mejorar su apariencia, reducir la profundidad de determinados hoyuelos y conseguir una piel visualmente más uniforme, pero el resultado depende del tipo de celulitis, del componente predominante y de cómo evoluciona el tejido con el tiempo.
Además, la celulitis está relacionada con características estructurales de la piel y del tejido subcutáneo. Por eso, aunque podamos conseguir una mejora visible, no hablamos de “borrar” definitivamente una predisposición que forma parte de la propia anatomía de la zona.
También hay que tener en cuenta que los resultados no son iguales con todos los tratamientos ni en todos los pacientes. Algunas técnicas actúan principalmente sobre la firmeza, otras sobre determinados hoyuelos o sobre componentes asociados como el edema.
Por eso, más que prometer eliminar la celulitis, nuestro objetivo es mejorar de forma realista la textura y el aspecto de la piel y establecer unas expectativas claras desde el principio.
Qué tratamientos existen para mejorar la celulitis
No existe un único tratamiento que actúe igual sobre todos los componentes de la celulitis. Por eso, en lugar de elegir una tecnología únicamente porque esté indicada para “piel de naranja”, valoramos qué queremos mejorar en cada caso.
Según predominen la flacidez, los hoyuelos, el edema o la calidad general del tejido, podemos plantear enfoques diferentes o combinar varias técnicas.
Tratamientos orientados a mejorar firmeza y calidad de la piel
Cuando existe un componente importante de flacidez o pérdida de firmeza, podemos valorar tratamientos orientados a mejorar la calidad del tejido y trabajar la apariencia de la piel.
Tecnologías como la radiofrecuencia o tratamientos como INDIBA en Madrid pueden formar parte de este enfoque cuando están indicados.
El objetivo no es “quemar la celulitis”, sino trabajar sobre la piel y los tejidos para conseguir una apariencia más firme y homogénea.
Tratamientos cuando existe componente de retención o edema
Si además de celulitis existe hinchazón o sensación de pesadez, puede tener sentido valorar técnicas orientadas a favorecer el drenaje y reducir ese componente de edema.
En estos casos pueden utilizarse tratamientos como la presoterapia o técnicas de drenaje, siempre dentro de una valoración más amplia.
Es importante entender que reducir la retención no significa eliminar la celulitis, pero puede mejorar el aspecto del tejido cuando ambos problemas aparecen juntos.
Tratamientos sobre tejido y microcirculación
La carboxiterapia es otra de las técnicas que puede formar parte de un protocolo corporal cuando está indicada.
Consiste en la aplicación controlada de dióxido de carbono mediante pequeñas infiltraciones y puede utilizarse con diferentes objetivos dentro de medicina estética. En ENEA disponemos de carboxiterapia en Alicante y la indicación se realiza siempre después de valorar las características del tejido.
No la planteamos como una solución universal para cualquier celulitis, sino como una herramienta más dentro de un tratamiento personalizado.
Ondas de choque y otras tecnologías
Las ondas de choque y otras tecnologías corporales también pueden emplearse en determinados casos para trabajar la calidad del tejido y la apariencia de la piel.
La elección depende de qué componente queremos tratar, la zona y cómo responde el tejido, por lo que no existe una misma pauta válida para todas las pacientes.
Lo importante es no convertir la aparatología en el punto de partida. Primero identificamos el problema y después elegimos la tecnología que puede tener sentido.
¿Y la subcisión?
La subcisión es una técnica diferente porque actúa directamente sobre determinadas bandas fibrosas que pueden estar generando depresiones en la piel.
Mediante una pequeña intervención se liberan esas adherencias para reducir la tracción que produce el hoyuelo.
No es un tratamiento necesario para todas las personas con celulitis ni sustituye al resto de opciones. Puede resultar interesante en casos muy concretos donde predominan depresiones fibrosas marcadas.
Aunque no sea una técnica que utilicemos necesariamente dentro de un protocolo concreto de ENEA, explicarla ayuda a entender algo importante: no todos los tratamientos de celulitis actúan sobre la misma estructura.
Por qué a veces combinamos tratamientos
Una misma paciente puede presentar hoyuelos, flacidez, edema y grasa localizada al mismo tiempo.
Por eso, en determinados casos combinar tratamientos puede tener más sentido que intentar resolverlo todo con una única tecnología.
Pero combinar no significa utilizar “cuantas más máquinas mejor”. Cada tratamiento debería tener un objetivo concreto dentro del plan.
Por ejemplo, podemos trabajar la firmeza de la piel con una técnica y abordar por separado un componente de edema o volumen si también está presente.
La combinación solo tiene sentido cuando responde a una necesidad real. El objetivo es que cada parte del tratamiento tenga una función clara y que podamos valorar después qué mejora estamos consiguiendo.
¿El ejercicio y la alimentación pueden quitar la celulitis?
El ejercicio y una alimentación equilibrada pueden mejorar la composición corporal, el tono muscular y el aspecto general de la piel, pero no garantizan que la celulitis desaparezca.
Una persona puede estar delgada, hacer deporte regularmente y seguir teniendo piel de naranja porque la celulitis no depende únicamente de la cantidad de grasa.
Ejercicio
El ejercicio ayuda a mantener una buena masa muscular, mejorar la composición corporal y dar una apariencia más firme al tejido.
Eso puede hacer que la celulitis se note menos visualmente, especialmente si existe poca tonicidad muscular.
Pero el ejercicio no elimina directamente las bandas fibrosas que participan en la formación de determinados hoyuelos, por lo que no deberíamos venderlo como una solución definitiva.
Peso
Cuando existe sobrepeso o un aumento importante de grasa corporal, perder peso puede hacer que la celulitis sea menos visible en algunos casos.
Sin embargo, adelgazar no garantiza que desaparezca. Incluso después de perder grasa pueden seguir existiendo irregularidades porque la estructura del tejido conectivo continúa siendo la misma.
Además, una pérdida de peso importante puede acompañarse de cierta flacidez, lo que en algunas personas modifica de nuevo cómo se percibe la piel.
Alimentación e hidratación
Una alimentación equilibrada y una buena hidratación forman parte de unos hábitos saludables y pueden contribuir a mantener una buena calidad general de la piel.
Pero no existe una “dieta anticelulítica” capaz de eliminar los hoyuelos.
No recomendaríamos eliminar grupos de alimentos, tomar suplementos o aumentar de forma exagerada el consumo de agua con la expectativa de hacer desaparecer la celulitis.
La alimentación puede acompañar al tratamiento y ayudar a mantener una composición corporal estable, pero no sustituye una valoración adecuada del problema.
Cremas anticelulíticas: qué pueden hacer y qué no
Las cremas anticelulíticas pueden ayudar a hidratar la piel y mejorar temporalmente su aspecto superficial, especialmente cuando incluyen ingredientes que producen una sensación de firmeza o mejoran visualmente la textura.
Eso no significa que puedan modificar por sí solas las estructuras profundas responsables de determinados hoyuelos.
Una crema aplicada sobre la superficie de la piel tiene un alcance diferente al de un tratamiento diseñado para actuar sobre el tejido subcutáneo o sobre bandas fibrosas más profundas.
Por eso, pueden formar parte de una rutina de cuidado corporal, pero no deberíamos esperar que eliminen por sí solas una celulitis marcada.
También conviene desconfiar de productos que prometen resultados definitivos en pocos días. Cuando hablamos de celulitis, las mejoras reales suelen depender de varios factores y requieren expectativas más realistas.
Qué valoramos antes de recomendar un tratamiento
En consulta no empezamos eligiendo una máquina. Primero valoramos cómo se presenta la celulitis, la calidad de la piel, la presencia de flacidez, grasa localizada o retención de líquidos y qué resultado es realista en cada caso.
Observamos las zonas afectadas, la profundidad de los hoyuelos, la firmeza del tejido y cómo cambia el aspecto de la piel según la posición o la tensión.
A partir de ahí podemos decidir si el objetivo principal debe ser mejorar la firmeza, trabajar determinados hoyuelos, reducir un componente de edema o abordar otros problemas que estén haciendo que la celulitis se vea más.
En ENEA realizamos esta valoración antes de plantear el tratamiento porque no todas las pacientes necesitan lo mismo. Puedes consultar nuestros tratamientos para celulitis en Madrid y celulitis en Alicante.
Mejorar la celulitis empieza por saber qué estamos tratando
La celulitis no aparece igual en todas las personas y tampoco responde de la misma manera a todos los tratamientos. Entender si predominan los hoyuelos fibrosos, la flacidez, el volumen o la retención de líquidos permite elegir un enfoque mucho más preciso y realista.
Por eso, el primer paso no debería ser buscar “la mejor máquina para la celulitis”, sino entender qué está ocurriendo realmente en la piel y qué resultado podemos esperar de cada alternativa.
En algunos casos será más importante trabajar la firmeza; en otros, determinados hoyuelos o un componente asociado de edema. Y en muchas pacientes será necesario abordar varios factores de forma progresiva.
Si te preocupa la piel de naranja y quieres saber qué opciones pueden encajar con tu caso, puedes pedir cita a través de nuestra web. En ENEA realizaremos una valoración personalizada y te explicaremos qué tratamientos pueden ayudarte a mejorar la textura y el aspecto de tu piel.

La Dra. Carolina Beltrá Payá es licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad Autónoma de Barcelona y especialista en Medicina Familiar y Comunitaria vía MIR por el Hospital General Universitario Dr. Balmis de Alicante.
Ha completado dos másteres en Tricología y Microinjerto Capilar, en la UDIMA y en la Universidad de La Rioja, formación en la que se apoya su trabajo en la unidad de medicina capilar. Forma parte del equipo de ENEA Clínica desde 2021, donde se dedica a medicina estética facial y corporal, fotomedicina y medicina capilar.
- Carolina Beltrá Payá
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